Mostrando entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de agosto de 2019

CELEBRACION DEL CAMPO ZEN DE VERANO DE 2019



El Centre Zen Nalanda ha celebrado en el Santuari El Miracle (Solsonès) su Campo de Verano de 2019. Cuatro días de concentración en la calma, practicando Zazén, la meditación Zen, Yoga y Tai-chi.

El Campo ha sido conducido por Josep Manuel Sōsen Campillo, monje budista Zen y director del Centre Zen Nalanda, con ayuda de la Sangha. Anna Alabern ha dirigido el taller de Yoga, y Dolors Gutarra el de Tai-chi y Chiqong. También ha habido otros talleres como el de canto, impartido por Carola Ortiz.

La principal enseñanza del Campo ha sido un kusen sobre el Sandokai y otro sobre el Hokyo Zanmai, dos de los escritos fundamentales de la escuela Soto Zen.

Amplio reportaje fotográfico en GALERÍA DE FOTOS (https://meditarzen.blogspot.com/p/galeria-de-fotos.html)

Enseñanza sobre Sandokai y Hokyo Zanmai en SUTRAS DEL ZEN (https://meditarzen.blogspot.com/p/blog-page.html)





lunes, 5 de noviembre de 2012

El Canto del Dragón [Ryugin]


(fragmento)

Una vez, un monje preguntó al gran maestro Tosu Daido, 
“¿existe el canto del dragón de un árbol seco?”.

El maestro dijo, “Yo conozco el rugido del león de una calavera”.

Lo que se cuenta sobre “árboles secos y cenizas muertas” 
es de hecho una enseñanza ajena [al budismo].

Aun así, existe una gran diferencia entre ese “árbol seco” que dicen ajeno 
y el “árbol seco” del cual hablan los budas y los patriarcas.

Mientras que la forma ajena habla de “árboles secos”, 
esta no sabe nada ni de “árboles secos” 
ni, mucho menos, han oído “el canto del dragón”.

Los que son ajenos creen que un “árbol seco” es un árbol pudriéndose. 
Les han dicho que no puede “experimentar la primavera”.

Los “árboles secos” de los cuales hablan budas y patriarcas 
es el aprendizaje “de la desecación del océano”.

La desecación del océano es el árbol secándose. 
El árbol secándose “encuentra la primavera”. 
El árbol que no se mueve “se seca.”


Los árboles que vemos en la montaña, 
los árboles del océano, los árboles del cielo 
y todos los demás son el “árbol seco”.

La “germinación de un brote” es “el canto de un dragón en un árbol seco”. 
Aunque puedan ser cien, mil, una miríada en su derredor, 
son la progenie de ese árbol seco.

La huella, la naturaleza, la sustancia, y la energía de “lo seco” es “un poste seco” 
y “no un poste seco”, 
tal como dicen los budas y los patriarcas.

Existen árboles en la montañas y los valles. 
Hay árboles en los arrozales y las aldeas.

Los árboles de montañas y valles los conocemos por pinos o cipreses. 
Los árboles de arrozales y aldeas son conocidos por todo el mundo, 
tanto humanos como devas.

”Las hojas se desparraman sobre la base de la raíz”: 
eso es lo que han dicho los budas y los patriarcas. 
La “raíz y la rama regresan a la fuente”: 
ese es nuestro aprendizaje.

Ser así es un cuerpo del Dharma largo de un árbol seco, 
un cuerpo del Dharma corto de un árbol seco.


“El Canto del Dragón” [Ryugin], del maestro Eihei Dogén (s. XIII) 

Del libro “Los Diez Bueyes y tres canciones Zen”, de Josep Manuel Campillo (José J. de Olañeta, Editor. Los Pequeños Libros de la Sabiduría, 2011. ISBN: 978-9716-746-8)


martes, 23 de octubre de 2012

“¡Meditad!”, una respuesta espiritual a la crisis


Este ensayo, obra del director del Dojo Zen Tenko Josep Manuel Campillo,  pretende mostrar una alternativa espiritual al movimiento generado por “¡Indignaos!”: la salida está en el interior de cada uno de nosotros. El libro ha sido publicado por José. J. Olañeta, Editor

La tesis de “¡MEDITAD!” es que, a pesar de que el manifiesto y el movimiento generado por “¡Indignaos!” es positivo para demostrar a los poderosos que la gente sencilla no les reconoce su impunidad, que ya está harta, y que pide acabar con esto, no hay suficiente y que hay que ir más allá: el cambio está dentro de nosotros mismos. 

Los banqueros, los políticos, los poderosos, etc. son como son y están donde están por qué son reflejo de lo que nosotros somos. De manera que, si nosotros no cambiamos, lo demás no cambiará. La especulación, por ejemplo, nace en cada uno de nosotros cuando la toleramos y compartimos en determinados aspectos de nuestra vida. La manera de cambiar es meditar. La meditación acerca al mundo real, tal cual es. Borra las ilusiones y los espejismos. Te enseña a no vivir de ensoñaciones y entelequias.

Meditar te enseña a vivir en el momento presente, que es el lugar donde se halla la felicidad. Te enseña a ser tu tal como eres, y a mirar a los demás con el mismo respeto que et pides a ti mismo.

La meditación es un camino individual, pero nuestro camino comporta un cambio que también influencia en nuestro entorno. Meditar es, por tanto, caminar hacia un cambio en profundidad que nos haga realmente más libres y, por tanto, más felices.